«Yo soy la resurrección y la vida»
(Jn 11,25)
Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él (ella) la luz perpetua.
Recibe en tu casa a quien tanto amamos y consuela a los que quedamos con su ausencia.
Que un día nos volvamos a encontrar en tu presencia.
Descanse en paz. Amén.
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