«En paz me acuesto y en seguida me duermo»
(Sal 4,9)
Señor, termina este día y lo pongo en tus manos:
lo bueno, para que lo bendigas;
lo que hice mal, para que lo perdones;
lo que me preocupa, para que lo cuides tú esta noche.
Ángel de mi guarda, vela mi sueño. Amén.
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